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Today I start a new series of a trip to an area of Galicia, in a month where the pandemic greatly reduced its infections and it was possible to travel with a series of restrictions and precautions.

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The most remote antecedent of the Cathedral of Santiago de Compostela was a small Roman mausoleum from the 1st century in which the remains of the Apostle Santiago were buried after his beheading in Palestine (year 44 AD) and after his transfer by sea to the shores of the finis terrae . For centuries, the underground chamber and the necropolis that surrounded it were assiduously visited by a small local Christian community, about which little or nothing is known, but which must have been decimated around the 8th century.

In the year 813 (according to versions, 820 and even 830) the miraculous discovery of the relics of the Apostle took place under the undergrowth of Monte Libredón. They were found by a hermit who saw heavenly signs there. Warned by the Bishop of Iria Flavia, the Asturian King Alfonso II ordered the construction of a first stone and mud chapel next to the old mausoleum. This temple received in 834 a Royal Preceptum that made it an episcopal seat and gave it power over nearby territories. Around him, seeking his protection, the first settlers and Benedictine monastic groups began to establish themselves in charge of the custody of the relics. They were the first steps of the future city of Santiago de Compostela.

The first church immediately became too small to accommodate the faithful, so between 872 and 899 Alfonso III the Great had a larger temple built. But this second church was destroyed by the attack of the Muslim leader Almanzor in 997. Bishop San Pedro de Mezonzo rebuilt it in 1003, in a pre-Romanesque style. This third temple was still standing when the rise of pilgrimages and the wealth of Santiago, which was already one of the largest feudal lordships in the Iberian Peninsula, allowed construction to begin in 1075 of the Romanesque cathedral that is preserved today, the fourth building sacred over the ancient tomb.

The Romanesque Cathedral

The Leonese King Alfonso VI and especially the first Archbishop of the city, Diego Gelmírez, promoted the Cathedral, urban life and pilgrimages in such a way that the 12th century can be spoken of as the most splendid in Compostela's history. This time they were not satisfied with a sanctuary that housed the relics, but instead designed a great pilgrimage cathedral following the style that extended along the Camino de Santiago. The best Romanesque builders would parade through it until they reached Master Mateo, author of the last sections of the naves, the western defensive towers, the crypt and, above all, the Pórtico de la Gloria, a sculptural group without equal in Europe that even today it presides over the west entrance.

When it was consecrated in 1211, the Cathedral already enjoyed the privilege of plenary absolution, granted in 1181 by Pope Alexander III to anyone who visited the temple in a Holy Jubilee Year. He also granted the faithful a valuable document that accredited having traveled the Camino de Santiago and ensured the right of asylum in the city. Converted into a goal of salvation for Christianity, the cathedral evolved with such vitality that it was able to promote the construction of roads, hospitals, hostels, markets and entire towns hundreds of kilometers away, on the routes traveled by pilgrims to reach it.

Over time, Gothic, Renaissance and especially Baroque elements would be added to the Romanesque plan, thanks to the incessant flow of money from the archbishopric and patrons, who found in the chapels a place of prayer and eternal rest. While the structure of the naves remained practically intact, the number and space of the chapels were adapted to the needs of the cult. In the troubled 14th century, the basilica acquired traces of a fortress, with defensive towers such as the current Clock Tower. With the Renaissance, promoted by Archbishop Alfonso III de Fonseca, the definitive cloister was built, which replaced the Romanesque cloister and modified the entire south and southeast side of the temple. It was a time of internal reforms and the addition of altarpieces, pulpits and sculptures for greater glory of the cult of the Apostle.

The magic of the Baroque

The greatest aesthetic revolution would come to the temple in Baroque times, which began in 1660 by transforming the main altar and the dome; to then shape the organs, trace the canvas of the Holy Door, embellish the Clock Tower and reach its greatest splendor with the culmination, in 1750, of the most iconic image of the cathedral: its magnificent Obradoiro façade.

It was also the work of the baroque masters of the Cathedral -Vega y Verdugo, Domingo de Andrade, Fernando Casas and Novoa- the definitive layout of the monumental squares that surround the temple and many of the adjoining buildings. It can well be said that the Baroque jumped from the cathedral to the squares, the monasteries and the noble houses, to turn Compostela into the imaginative, scenic and dramatic city that today is recognized as 'the baroque city par excellence of Spain.

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Hoy inicio una nueva serie de un viaje realizado a una zona de Galicia, en un mes donde la pandemia bajo mucho sus infecciones y se pudo viajar con una serie de restricciones y precauciones.

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El antecedente más remoto de la Catedral de Santiago de Compostela fue un pequeño mausoleo romano del siglo I en el que se dio sepultura a los restos del Apóstol Santiago después de su decapitación en Palestina (año 44 d.C) y tras su traslado por mar hasta las costas del finis terrae. Durante siglos, la cámara subterránea y la necrópolis que la rodeaba fueron asiduamente visitados por una pequeña comunidad cristiana local, de la que poco o nada se sabe, pero que debió ser diezmada hacia el siglo VIII.

En el año 813 (según versiones, 820 y hasta 830) se produjo el milagroso descubrimiento de las reliquias del Apóstol bajo la maleza del Monte Libredón. Las encontró un ermitaño que vio allí signos celestiales. Avisado por el obispo de Iria Flavia, el rey astur Alfonso II mandó a levantar una primera capilla de piedra y barro junto al antiguo mausoleo. Este templo recibió en el 834 un Preceptum regio que lo convertía en sede episcopal y le otorgaba poder sobre los territorios próximos. A su alrededor, buscando su protección, comenzaron a establecerse los primeros pobladores y grupos monacales de benedictinos encargados de la custodia de las reliquias. Eran los primeros pasos de la futura ciudad de Santiago de Compostela.

La primera iglesia enseguida se quedó pequeña para acoger a los fieles, por lo que entre el año 872 y el 899 Alfonso III El Grande hizo construir un templo mayor. Pero esta segunda iglesia fue destruida por el ataque del caudillo musulmán Almanzor en 997. El obispo San Pedro de Mezonzo la reconstruyó en 1003, en un estilo prerrománico. Este tercer templo estaba aún en pie cuando el auge de las peregrinaciones y las riquezas de Santiago, que ya era uno de los señoríos feudales más grandes de la Península Ibérica, permitieron comenzar a construir en 1075 la catedral románica que hoy se conserva, cuarto edificio sagrado sobre el antiguo sepulcro.

La Catedral románica

El rey leonés Alfonso VI y especialmente el primer arzobispo de la ciudad, Diego Gelmírez, impulsaron de tal manera la Catedral, la vida urbana y las peregrinaciones, que puede hablarse del siglo XII como el de mayor esplendor de la historia compostelana. Esta vez no se conformaron con un santuario que albergase las reliquias, sino que diseñaron una gran catedral de peregrinación siguiendo el estilo que se extendía por el Camino de Santiago. Por ella desfilarían los mejores constructores del Románico hasta llegar al Maestro Mateo, autor de los últimos tramos de las naves, las torres defensivas del oeste, la cripta y, sobre todo, del Pórtico de la Gloria, un conjunto escultórico sin igual en Europa que aun hoy preside la entrada oeste.

Cuando fue consagrada en el año 1211, la Catedral ya gozaba del privilegio de la absolución plenaria, otorgado en 1181 por el Papa Alejandro III a todo el que visitase el templo en un Año Santo Jubilar. También concedía a los fieles un valioso documento que acreditaba haber recorrido el Camino de Santiago y aseguraba el derecho de asilo en la ciudad. Convertida en meta de salvación de la Cristiandad, la catedral evolucionó con tal vitalidad que fue capaz de impulsar la construcción de calzadas, hospitales, albergues, mercados y burgos enteros a cientos de kilómetros de distancia, en las rutas que transitaban los peregrinos para alcanzarla.

Con el tiempo se irían añadiendo a la planta románica elementos góticos, renacentistas y especialmente barrocos, gracias al incesante flujo de dinero del arzobispado y de los mecenas, que encontraban en las capillas lugar de oración y eterno descanso. Mientras la estructura de las naves se conservó prácticamente intacta, el número y espacio de las capillas fue adecuándose a las necesidades del culto. En el convulso siglo XIV la basílica adquiriría trazas de fortaleza, con torres defensivas como la actual Torre del Reloj. Con el Renacimiento, impulsado por el arzobispo Alfonso III de Fonseca, se levantó el claustro definitivo, que sustituyó al claustro románico y modificó todo el lado sur y sureste del templo. Fue época de reformas internas y adición de retablos, púlpitos y esculturas para mayor gloria del culto al Apóstol.

La magia del Barroco

La mayor revolución estética llegaría al templo en tiempos del Barroco, que comenzó en 1660 por transformar el altar mayor y la cúpula; para luego dar forma a los órganos, trazar el lienzo de la Puerta Santa, embellecer la Torre del Reloj y alcanzar su mayor esplendor con la culminación, en 1750, de la estampa más icónica de la catedral: su magnífica fachada del Obradoiro.

Fue también obra de los maestros barrocos de la Catedral –Vega y Verdugo, Domingo de Andrade, Fernando Casas y Novoa- el trazado definitivo de las plazas monumentales que rodean al templo y de muchos de los edificios colindantes. Bien puede decirse que el Barroco saltó de la catedral a las plazas, a los monasterios y a las casas nobles, para convertir a Compostela en la urbe imaginativa, escenográfica y dramática que hoy es reconocida como ‘la ciudad barroca por excelencia de España.

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Photo Information
  • Copyright: Luis Garcia (adramad) Gold Star Critiquer/Gold Note Writer [C: 9116 W: 5 N: 16386] (73006)
  • Genre: Places
  • Medium: Color
  • Date Taken: 2021-06-28
  • Exposure: f/0.3, 1/21 seconds
  • Photo Version: Original Version, Workshop
  • Date Submitted: 2022-05-20 11:07
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